¿creés en el destino?











¿Creés?

"¿Creés en el destino?", me preguntaba un graffiti pintado en aerosol negro sobre el asfalto de la calle, frente a la casa que había soñado durante tantos años. Desde la pequeña ventana del ático de la tercera planta, debajo del techo de madera y tejas, casi podía sentir la textura seca de la pintura.
Observé en silencio, durante unos minutos, y no pude evitar la sensación de creer que era una pregunta dirigida a mí. Escrita por alguien que desconozco, que no sabe absolutamente nada de mí. Sin más, sentí la necesidad imperiosa de retratar con exactitud la pregunta que como un eco lejano me acompañaría secretamente de por vida.