¿creés en el destino?











Día a día

El ruido de los mototes
y Casandra en mis oídos
esbozan un paisaje
casi tan hipnótico
como la noche profunda
perforada por puntos de luz
que se deshacen
en el horizonte
por debajo del ala
que sustenta el final vertiginoso
de infinitas maneras de empezar
y terminar el día a día
a través del doble cristal
impregnado de ribetes luminosos
por debajo de nubes
conformando una alfombra
a gran escala
extendida para el comienzo
de nuevas e infinitas maneras
de empezar y terminar el día.