¿creés en el destino?











Ojos bien cerrados

Ojos bien cerrados,
y el vestido negro
se desliza acariciando
la espalda tibia y esbelta,
dividiendo el mundo
en deseo y realidad.
Ojos bien cerrados,
para soñar lo prohibido
bajo luces azules
que desatan
la propia tentación.
Ojos bien cerrados,
sobre un círculo
de mujeres enmascaradas
que obedecen el sonido ritual
de un bastón sobre el suelo.
Ojos bien cerrados,
para concluir
en la promesa del amor
después de haber
abierto los ojos.