¿creés en el destino?











Y sus ojos se cerraron

Sus ojos se cerraron
en el mismo instante
en que descubrió
que el espejo reflejaba
la imagen de la persona
que más admiraba.
Sus ojos se cerraron
imitando un destino ajeno
que inmortalizaría
a la "voz que cada día canta mejor".
Sus ojos se cerraron
regalándole al gran mito
la posibilidad de terminar
sus días en un placentero anonimato.
Sus ojos se cerraron
y las alas del zorzal
reposaron sin morir,
sin brillar, sin cantar.
Sus ojos se cerraron
y no era él,
si no su espejo que lo admiraba.